miércoles, 11 de junio de 2008

EMBARAZOS NO DESEADOS

SOLO PARA KE HAGAMOS CONCIENCIA DE TODO LO KE NOS PUEDE AKARREAR UN EMBARAZO NO DESEADO Y TMB PARA KE VEAMOS LO KE NUESTROS HIJOS SUFREN TODAVIA ANTES DE NACER...

Actualmente, las y los jóvenes inician su vida sexual entre los 15 y 17 años de edad, aunque algunos estudios demuestran que desde los 13 años, carentes de información y responsabilidad para protegerse y evitar cambios drásticos en sus vidas.Expertos de Celsam exhortan a la juventud a tomar conciencia de su salud sexual y reproductiva y hacen un llamado tanto al hombre como a la mujer a compartir la responsabilidad de prevenir los embarazos no planificados.Datos de la Secretaría de Salud, señalan que en nuestro país el 21 por ciento del total de embarazos no planificados ocurren en mujeres adolescentes menores de 20 años de edad y sólo cerca del 70 por ciento del total de las mujeres en edad reproductiva utilizan algún método anticonceptivo.“Datos estadísticos en nuestro país revelan que diariamente ocurren mil nacimientos en mujeres menores de 18 años limitando el desarrollo profesional y social de quien a temprana edad ya posee la responsabilidad de ser madre”, señala el Dr. Samuel Santoyo Haro, Director Ejecutivo Celsam Latinoamérica y México.Los expertos señalan que “La responsabilidad de un embarazo no planificado no puede estar sólo en manos del hombre que usa un condón como único método protector. Las jóvenes tienen que ser parte integral de la decisión de protección y tienen que tomar cartas en el asunto usando métodos anticonceptivos eficaces y seguros para que se eviten las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluyendo VIH-SIDA y los embarazos no planificados”. Adicionalmente, las consecuencias de un embarazo no planificado en adolescentes son serias. La Secretaría de Salud señala que el riesgo de morir de las adolescentes que se embarazan es 1.2 veces mayor que el resto de las mujeres. También, se calcula que entre 30 y 60 por ciento de los embarazos no planificados se convierten en no deseados en los adolescentes y terminan en abortos inducidos o provocados.Dentro de las actividades para la Prevención del Embarazo No Planificado en Adolescentes impulsado por Celsam, organismos e instituciones de salud realizaron foros de discusión con adolescentes, donde los propios jóvenes expusieron sus inquietudes ante el tema y mostraron un alto interés por el cuidado de su salud sexual y reproductiva.
AKI TAMB LES DEJO LOS ERRORES KE NOS LLEVAN A UN EMBARAZO NO DESEADO Y POR LO TANTO UN HIJO NO KERIDO...
En temas de anticoncepción, los malos entendidos son muy comunes y pueden tener serias consecuencias. Tomen nota para evitarlo, asesoría del Doctor Jimmy Castañeda, médico ginecólogo, secretario general de la sociedad colombiana de ginecología y obstetricia.

1Llevar el condón en la billetera. El calor lo daña, vuelve el látex poroso.

2 Creer que el preservativo no caduca. Falso. Tiene fecha de vencimiento.

3 Usar el mismo condón para varias ocasiones. Este es desechable y se debe usar uno nuevo en cada relación sexual.

4 Lubricar los condones con sustancias derivadas del petróleo como crema de manos o vaselina. Estas vuelven el látex poroso.

5 Suponer que el uso de la pastilla del día después tiene efecto continuo durante todo el mes. Sólo es eficaz para una vez y exceder su uso no es bueno.

6 Creer que luego de tomar pastillas por mucho tiempo la fertilidad se demora en volver. En muchos casos las mujeres pueden tardar entre tres y seis meses en quedar embarazadas, pero también es posible que suceda inmediatamente.

7 Pensar que las píldoras anticonceptivas se pueden comenzar a tomar en cualquier momento. En la mayoría de los casos es necesario comenzar el primer día de la menstruación.

8 Cambiar de marca de píldoras sin supervisión médica. Al hacerlo puede exponerse a un embarazo, ya que algunas pastillas tienen dosis diferentes de hormonas y pierden su efecto en la primera toma.

9 Creer que la efectividad de los anticonceptivos es al ciento por ciento. Ningún método anticonceptivo puede garantizar total seguridad, con excepción de la abstinencia, que además es lo mejor para evitar enfermedades de transmisión sexual.

10 Suponer que combinar dos métodos es infalible. Aunque aumenta la seguridad, ni siquiera en este caso se puede garantizar en ciento por ciento que no habrá embarazo.

11 Afirmar que el coitus interruptus (interrumpir la penetración segundos antes de la eyaculación) es un método efectivo de planificación. El hombre antes de eyacular puede segregar un par de gotas que probablemente lleven espermatozoides y por lo tanto tienen capacidad fecundante.

12 Pensar que el dispositivo intrauterino (la T) es el óptimo método anticonceptivo para cualquier mujer y puede utilizarse indefinidamente. Este con el tiempo pierde su efecto, si no se revisa y cambia periódicamente es probable que ocasione daños en el sistema reproductivo y no es recomendable para mujeres muy jóvenes.

13 Creer que mientras la madre está lactando no existe posibilidad de embarazo. La lactancia demora el retorno de la menstruación, la ovulación y la concepción después del parto, pero no se puede determinar con seguridad la duración de dicho periodo.

14 Confiar en que utilizar lavados vaginales justo después de haber mantenido una relación con penetración es eficaz como método anticonceptivo. Esto no impide el ascenso de los espermatozoides hacia el útero. Además es hasta cierto punto peligroso porque puede alterar el medio natural de la vagina.

15 Creer que orinar inmediatamente después de la relación impide que los espermatozoides alcancen a llegar al útero. Esto es absolutamente falso.

16 Asegurar que durante la menstruación es imposible quedar embarazada. Esto no es cierto, ya que la ovulación es un proceso impredecible, no se puede saber a ciencia cierta en qué momento se está produciendo.

17 Admitir que los espermicidas se los deben untar los hombres. Quienes deben utilizarlos son las mujeres.

18 Creer que la reversión de ligadura de trompas y vasectomía funciona en todas las personas. Existe un porcentaje de gente que a pesar de revertir estas cirugías, no puede volver a concebir.

EMBARAZOS NO PLANEADOS

Tengo un testigo acerca aderca del tema:

Este, ps de nuevo, termine kon mi novi hace 2 dias, y me dijo hoy ke fue a hacerse un analisis y que estaba embarazada, tenemos 16 años ambos, tenemos conflictos en casa, como todos, pero en especial, ella no tiene mucho apoyo.Asi ke, estoy dispuesto a regresar kon ella, hacerme cargo de MI HIJO, si es que esta embarazada y que todo lo que venga, sea de bien y probecho.Dios proveerá y el me sustentara, por que confio, y se que esto va a funcionar, que feliz estoy, pero a la vez confuso, espero me entiendan.Espero y me dejen una historia, motivenme, siento que mi mundo se fue en declive y que va mas; mas sin embargo, hay una vida en las manos de mi chica y mias.Estoy en contra del aborto, pero diganme, ¿aún tenemos esa alternativa?, fue hace 2 sem, pienso en el futuro, en la salud de mi chica y en lo que vendra, lo que viene...no tengo miedo, pero aun soy un chamako, y sinceramente me siento mal.Pensamientos absurdos pasaron por mi cabeza pero se que lo lograremos...!

A CONTINUACION UN ARTICULO DEL DIARIO "LA JORNADA" DE LA CD DE MEXICO

Cuando se analiza el tema del aborto inducido desde una perspectiva de protección de la salud de las mujeres y de prevención de la muerte materna, es conveniente enfocar la discusión desde un aspecto global a fin de entender las relaciones políticas, culturales y sociales que influyen en su prevalencia y consecuencias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calculado que a nivel mundial ocurren aproximadamente 211 millones de embarazos anuales, de estos, 87 millones suceden de manera no intencional, con aproximadamente 46 millones de embarazos que terminan en aborto inducido. De los 46 millones de mujeres que deciden abortar, el 78 % habitan en países en desarrollo. Anualmente 19 millones de abortos se consideran inseguros, casi su totalidad (más del 96 %) ocurren en países en desarrollo. Un aborto inseguro es aquel que se practica por personas que carecen de aptitudes necesarias o en ambientes que carecen de estándares médicos mínimos, o ambos. De las 500 mil muertes maternas anuales, 13 % son atribuidas a las complicaciones derivadas del aborto inseguro, esto representa aproximadamente 70 mil vidas de mujeres. Sólo en Latinoamérica y el Caribe ocurren cada año 3,7 millones de abortos inducidos y se estima que un 17% del total de muertes maternas se debe al aborto inseguro. A pesar del gran número de muertes maternas, el aborto sigue siendo ilegal, altamente restringido en unos casos, o no disponible en la mayor parte de la región. Con excepción de Guyana, Cuba, Puerto Rico y otras pocas naciones caribeñas, la legislación sobre el aborto en Latinoamérica se encuentra entre las más restrictivas del mundo, en parte debido a la participación de la Iglesia católica, la cual sigue influyendo sobre la opinión pública y sobre la formulación de las políticas públicas.
Muchas de estas muertes maternas se podrían evitar si se tuviera un mayor acceso a información e insumos para la salud sexual y reproductiva y por supuesto a servicios de aborto seguro. ¿Qué es lo que limita entonces a las mujeres, principalmente aquellas que viven en condiciones de pobreza y marginación a no poder decidir libremente sobre el número y el espaciamiento de sus embarazos? Son muchas y variadas las causas, pero destacan la inequidad de género, la falta de información sobre métodos anticonceptivos modernos y la dependencia de métodos tradicionales, la falta de acceso a servicios de planificación familiar, la falla o uso irregular de la anticoncepción, el estigma que rodea a las mujeres solteras que usan anticonceptivos, la violencia sexual, y las normas culturales y religiosas que hacen que las mujeres tengan menor poder para negociar el uso de un método anticonceptivo con sus parejas sexuales.
El acceso amplio y oportuno a información sobre salud sexual y reproductiva, el acceso garantizado a una amplia gama de métodos anticonceptivos modernos y la despenalización del aborto son las estrategias que pueden contribuir significativamente a reducir las muertes maternas que ocurren como consecuencia de abortos practicados en condiciones de inseguridad.